Peligra el trabajo de un barrio ladrillero

Playas de Taitalo

Taitalo, Corrientes, Argentina  Sábado, 02 de agosto de 2008
Vecinos de Taitalo reclaman accionar de funcionarios. Vallaron un acceso al río.
El trabajo de un cuarto de la población de Punta Taitalo peligra por la colocación de un alambrado. El cerco impide uno de los principales accesos al río. De allí los ladrilleros obtienen materia prima. Tras varias denuncias, vecinos reclaman accionar de funcionarios.
Un alambrado restringe el acceso a una de las playas de donde se proveen los ladrilleros.
A más de 8 kilómetros del centro capitalino, Punta Taitalo se abre paso entre la espesura. Se trata de una zona donde más de 200 familias buscan consolidar el asentamiento como área productiva, de las cuales, la ladrillería es considerada una parte vital de la economía del barrio. Sin embargo, un alambrado que impide una salida al río constituye un peligro para el rubro; las autoridades entre ellas comunales, se ausentaron pese a que prometieron ofrecer ayuda.
Como escondiéndose del ejido urbano Punta Taitalo se caracteriza por ser una zona donde gran parte de sus pobladores se dedican a algún tipo de actividad productiva. Las que sobresalen son las huertas familiares y los obrajes. En el área se elaboran más de 10 mil ladrillos huecos por semana y más de 60 familias dependen del rubro. Estas conforman el 25 por ciento de la población. Sin embargo, los productores adelantaron que su trabajo está en riesgo. Esto se debe a que unos 150 metros de playa fueron sellados por un particular. Este vallado impide el acceso a la orilla lo que no permite que los obrajeros adquieran materia prima.
“Están violando el derecho legítimo a trabajar”, manifestó a El Litoral César Meza de la pro comisión vecinal. El cerco está hace un poco más de un año. Cierra el paso al público y se convirtió, a percepción de los vecinos, en una especie de playa privada de uno de los frentistas. El caso no deja de ser llamativo, ya que toda la zona está sujeta a desalojo tras un decreto del Ejecutivo Provincial que establece la liberación del área, por lo que el lugar no tiene propietarios. Los habitantes, hace varios años que están trabajando en la regularización dominial de los terrenos.
Si bien el alambrado estaba emplazado en la zona desde hace más de 12 meses, hace dos semanas la pro comisión vecinal presentó una exposición ante Prefectura Naval. Sucede que tomó por sorpresa a más de un poblador la colocación de carteles que restringían el paso por orden municipal. Lo cierto es que por ley no se puede impedir el acceso a un recurso natural como lo es el río. Desde la fuerza federal, por su parte, se declararon no competentes para actuar. Es por ello que los vecinos acudieron al Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (Icaa) y a Fiscalía del Estado. En el caso del primer organismo, éste realizó un relevamiento del espacio en cuestión y, según adelantaron los habitantes, éstos intimarán a los ocupantes.

Sin accionar
Debido a que los ocupantes colocaron cartelería municipal, desde la Comuna levantaron tales objetos. Ayer estaba prevista la inspección ocular de funcionarios comunales, quienes, con demora arribaron al barrio. Sin embargo, no pudieron acercar una solución.
Los vecinos, por su parte, buscan que algún organismo tome cartas en el asunto, ya que no pueden lidiar con un problema que abarca múltiples áreas por cuenta propia.
“El riesgo es que sienta un precedente”
Formicchelli (derecha), junto a sus muchachos poniendo el hombro al sol y a la arcilla.
Hace décadas que Víctor Formicchelli se dedica a la ladrillería. De su obraje dependen unas 10 familias. Gran parte de su producción se basa en la elaboración de ladrilleros huecos. Fácilmente, en una semana, supera el millar de unidades.
Sin embargo, el alambrado se convirtió en un problema para la actividad. “El peligro es que sienta un precedente”, expresó el productor y añadió: “una vez que este frentista cierre, todos los demás pueden hacer lo mismo y ahí muere el rubro porque no tenemos de dónde sacar materia prima”.
Su gran temor, al igual que los 60 ladrilleros de Punta Taitalo es que se sellen todos los accesos al río Paraná. “Sólo tenemos Taitalo para producir y sin Taitalo no sabemos a dónde ir”, señaló el hombre, en diálogo con El Litoral.
El barrio constituye una fuente de trabajo. Allí asisten familias de diferentes puntos de la ciudad, buscando empleo. Sobre esa particularidad del asentamiento, Formicchelli, expresó: “Acá somos todos productores, esta tierra es lo único que tenemos”.

Fuente:
http://www.el-litoral.com
http://www.el-litoral.com.ar/leer_noticia.asp?IdNoticia=91797
http://www.el-litoral.com.ar/leer_noticia.asp?IdNoticia=91795

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