Los horneros podrán vender los ladrillos

Pero deben liberar las tierras, que no les pertenecen. El municipio de Cordero cerró los emprendimientos.

“Es lo único que tenemos”, dicen los ladrilleros. “No pueden seguir hasta que no regularicen su situación”, señalaron desde el municipio.

Cinco Saltos, Río Negro, Argentina: 27 de Julio de 2008
Los ladrilleros de los hornos clausurados el martes por el municipio de Cordero, podrán vender la producción ya hecha. Así se indicó tanto del Endecic como desde la comuna, que suspendió la elaboración y comercialización.
Cordero clausuró diez campamentos de venta de ladrillos. Cada uno de los emprendimientos contaba al momento de la inspección con varios hornos listos para la venta, cada uno con unos 30.000 ladrillos o 40.000 ladrillones elaborados.
“No sabemos qué vamos a hacer, esto es lo único que tenemos. Nos echaron de Allen hace tres años, dos años estuvimos sin trabajo y recién el año pasado logramos poner en funcionamiento el horno”, dijeron con impotencia miembros de la familia de Miguel Corts, que tenía dos hornos precintados por inspección y bromatología del municipio de Cordero.
Agregaron, con preocupación, que “necesitamos seguir trabajando”…

LAGO PELLEGRINI (Enviada Especial).- El municipio de Cordero prohibió ayer la actividad comercial de ladrillos en el sector oeste del Pellegrini: desde ayer no podrán hacer ni vender ladrillos porque son ocupantes ilegales de las tierras.

El titular de los terrenos es del Endecic, el Ente provincial integrado por cuatro municipios para desarrollar las potencialidades del perilago.

Pero como el organismo no generó la regularización o reubicación consensuada con los ladrilleros y los puesteros, el Consejo Municipal de Cordero optó por cortarles la comercialización a todos los que estén asentados en el lugar en su ámbito de ingerencia, que es el sector oeste, en la zona denominada de la “bajada de Cayetano” (a un costado de la ruta, varios kilómetros antes de llegar a la villa turística).

La medida afectó a 10 campamentos de ladrilleros de los 25 que operarían en la zona.

El resto de los ladrilleros -cruzando la ruta, hacia el este- están dentro de la jurisdicción de Cinco Saltos o los colindantes, que no tomaron medidas similares a las de Cordero.

En cada campamento viven con sus viviendas precarias, animales y herramientas, entre cuatro y diez familias (según la dimensión de cada emprendimiento) que dependen económicamente de la venta de ladrillos.

Ayer se quedaron atónitos, impotentes y de manos cruzadas cuando las fajas del municipio les clausuró los hornos hechos, los pisaderos con el barro listo para hornear y hasta las ruedas para el laboreo.

Entre los “campamentos” clausurados están los pequeños y medianos que son explotados por la propia organización familiar, donde dos o tres familias completas trabajan en la hechura y venta de ladrillones; y en el otro extremo, aquellos cuyos propietarios son dueños de corralones y tienen mejor infraestructura en herramientas para el laboreo, pero en el lugar viven exclusivamente del trabajo en los hornos no menos de cuatro familias con sus hijos.

Según se observó ayer, todos trabajan en condiciones de precariedad laboral, en casas hechas de adobe, con servicios obtenidos ilegalmente y en condiciones sanitarias irregulares.

Fuentes no oficiales consideran que de la actividad informal -incluidos los transportistas, leñeros, vendedores de aserrín y los que hacen el pisadero y los hornos- dependen no menos de 1.200 personas en total, de las cuales la mitad habría sido afectada con la medida que adoptó Cordero.

El presidente del Concejo Municipal de Cordero, Fabián Galli, encabezó los operativos junto con agentes de bromatología y comercio del municipio. Por decisión del juez de Paz, la comitiva municipal fue acompañada por la policía.

Al responsable de cada emprendimiento se le informó que estaba impedido de vender lo producido por una “suspensión de la elaboración y comercialización” de los ladrillos por no poder demostrar que son titulares de las tierras o carecer de un permiso de ocupación del Endecic; además de la carencia de un estudio de impacto ambiental para llevar a cabo la actividad.

Finalmente, Galli comentó que desde el 2004 se inició la intimación a regularización con cada responsable del emprendimiento -si es chico tiene dos o tres hornos; si es grande tienen hasta siete u ocho hornos en el predio- y que las últimas intimaciones se llevaron a cabo los primeros días de julio de este año.
http://www.rionegro.com.ar/diario/2008/07/23/imprimir.20087m23s13.php

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