Quieren sacar del barro a los ladrilleros

Córdoba, Argentina: Domingo 15 de junio de 2008

Municipios y comunas del interior trabajan en proyectos de fomento para el sector y para cambiar la situación laboral.

Héctor Brondo
De nuestra Redacción
hbrondo@lavozdelinterior.com.ar

La suerte y la desgracia de los ladrilleros están atadas con la misma cuerda. Eso explica por qué, en momentos en que la construcción muestra un dinamismo descomunal y, consecuentemente, la demanda de materiales para obras es extraordinaria, la mayoría de estos productores artesanales sufre la misma agonía de la llama que se extingue en el corazón de los hornos de ladrillo.

Esa penuria que los iguala y les cala el ánimo es consecuencia de una serie de factores. La escasez de la leña que hace arder las calderas abovedadas, el costo de la tierra que utilizan como materia prima para la fabricación de ladrillos y la falta de recursos económicos para adquirir herramientas y mejorar el equipamiento de sus unidades productivas son algunos de ellos.

Por eso, varios gobiernos locales del interior provincial están trabajando en proyectos de fomento a este sector productivo, con el propósito de mejorar las condiciones laborales y la calidad de vida de los ladrilleros.

En Villa de Soto (ubicada a 173 kilómetros al noroeste de la ciudad de Córdoba), la Municipalidad adquirió un predio de 15 hectáreas donde se radicarán 32 emprendimientos que representarán unos 300 puestos directos de trabajo genuino. El inmueble se dividió en 34 parcelas de 3.600 metros cuadrados que cuentan con servicio de agua por red a partir de una perforación propia para el complejo, energía eléctrica trifásica, separación con alambre olímpico y dos calles internas con vía blanca. Además, cada unidad productiva cuenta con un pisadero de cemento, una rueda mecánica para el pisado del barro y moldes de acero inoxidable.

Esta primera parte de la iniciativa demandó una inversión de 600 mil pesos, aproximadamente, de los cuales 484 mil los aportó el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el resto lo integró el municipio. “Los trabajadores del predio contarán con cobertura médica y aportes previsionales ya que conformarán una cooperativa de trabajo”, destacó Víctor Romero, intendente de Villa de Soto.

El mandatario comentó que está a la espera de una nueva ayuda de la Nación que se destinará a la construcción de la red de gas natural para alimentar los hornos para la quema de ladrillos. “Esto permitirá terminar con la incertidumbre que provoca la escasez de leña, reducir los costos y mejorar la rentabilidad del sector”, señaló.

Cimientos en Las Tapias. En Las Tapias, el intendente Ricardo Hidalgo consiguió una ayuda económica de 220 mil pesos del Plan de Desarrollo Local y Economía Social de la Nación para concretar un proyecto de promoción de la producción de ladrillos.

“Con esos fondos, firmamos convenios con talleres metalúrgicos de la zona para que fabriquen carretillas, ruedas, motores, palas, moldes y otras herramientas que entregamos a 13 pequeños productores”, señaló el mandatario.

Hidalgo –quien trabajó durante 25 años como obrero en cortaderos de ladrillos– manifestó que su sueño es concretar un proyecto como el de Villa de Soto y lograr que la actividad sea sustentable.

“Si no logramos una transformación profunda del sistema productivo actual, en dos o tres años más no sé qué va pasar con la fabricación de ladrillos en Traslasierra”, comentó el presidente comunal.

Experiencia piloto. Por otra parte, el Ente Intercomunal del Norte Cordobés (Eincor) y el Instituto Internacional de Ambiente y Desarrollo para América Latina (Iideal) están trabajando en la materialización del proyecto “Ladrilleros”. La iniciativa tiene por objetivo favorecer el proceso de producción de ladrillos de barro, dotar de nuevas tecnologías a sus fabricantes y concientizar a los productores sobre el impacto ambiental de la actividad.

Gustavo Ruiz, director de Desarrollo Productivo de la Municipalidad de Deán Funes, dijo que en la cabecera del departamento Ischilín funcionan unas 23 cortaderas que dan trabajo en forma directa a unas 150 personas e indirectamente a otras 200 (cargadores, transportistas, etcétera). El funcionario señaló, además, que cada explotación produce entre 10 mil y 50 mil ladrillos por mes a un costo de elaboración de entre 150 y 170 pesos por cada mil unidades, que se venden a entre 270 y 300 pesos el millar de ladrillo común.

El cronograma del proyecto contempla la capacitación de los productores en junio y julio, la detección de necesidades en agosto y la entrega de herramientas y materiales en setiembre. “El relevamiento realizado permitió determinar que la falta de tierra negra y de leña son las necesidades principales planteadas por los productores, como también la falta de moldes de acero inoxidable, carretillas plásticas y termómetros para tomar la temperatura de los hornos”, señaló Ruiz.

El funcionario precisó que en esta primera etapa se trabaja con los productores de Deán Funes, “a modo de experiencia piloto”, la que posteriormente se replicará en otras localidades.

http://www2.lavoz.com.ar/08/06/15/secciones/regionales/nota.asp?nota_id=213315

Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: